Clemente Polo
31 agosto 2008
Catedrático de Fundamentos del Análisis Económico
Departamento de Economía e Historia Económica
Universidad Autónoma de Barcelona

La llegada de unas decenas de miles de africanos a las costas canarias disparó la alarma entre los ciudadanos españoles hace un par de veranos y vuelve a ser noticia cada vez que una patera arriba con su carga de desesperados náufragos. Resulta cuando menos paradójico que la llegada de estos desvalidos cause, casi tanta alarma entre los despreocupados veraneantes como la escalada incontenible de los precios de la gasolina y la ración de paella. ¿Qué suerte de oscura amenaza representa para nuestro confortable nivel de vida el pacífico desembarco de unos miles de hombres, mujeres y niños africanos, desarmados, inermes y exhaustos, en las playas y los puertos de la octava -o décima, da igual- potencia económica del mundo? ¿Por qué suscita tanta preocupación y rechazo su llegada, cuando el país ha acogido sin pestañear a 5 ó 6 millones de inmigrantes, ricos y pobres, venidos desde todos los rincones del mundo, en la última década? Acaso la respuesta a estas preguntas haya que buscarla en la peculiar relación que han mantenido los europeos con el continente negro en las últimos 500 años.


EL PLAN DE ACOGIDA DEL DEPARTAMENT D'ACCIO SOCIAL I CIUTADANIA ESTA DISEÑADO PARA INDUCIR AL INMIGRANTE A QUE INTERIORICE QUE EL CATALAN ES EL UNICO IDIOMA DE CATALUÑA Y PARA UTILIZARLO COMO MATERIA PRIMA DE LA CONSTRUCCION NACIONAL.
