Es la indudable capacidad estratégica y medida de los tiempos del partido socialista a la hora de obtener votos. La aparente incoherencia y precipitación de la puesta en marcha de medidas contra la crisis, en realidad era una estrategia perfectamente calculada para que baje el paro justo antes de las elecciones europeas. Si sumamos los ocho mil millones de euros y la aplicación de los fondos europeos para los cursos de formación laboral en las fechas adecuadas, obtenemos una disminución del paro de veinticuatro mil personas justo antes de las elecciones; es perfecto. Asà no es de extrañar que el gobierno anunciase en fechas anteriores sus brotes verdes; habÃan hecho bien sus cálculos. Me alegrarÃa si esas medidas, a parte de conseguir votos beneficiasen de alguna forma la economÃa de este maltrecho paÃs, pero si bien es cierto que benefician a algunos pocos, lo hacen de forma temporal y a costa de déficit público, lo que como todos saben, es comida para hoy y hambre para mañana.
La Aplicación este tipo de polÃticas solo me hacen pensar en una cosa; que los gobernantes actuales solo les interesa permanecer en el poder sin importarles un pito el futuro de este pueblo.
Cuando se acaben las obras de los ayuntamientos y se retire la publicidad del partido socialista, que por cierto, nos ha costado treinta millones de euros, la crisis y el modelo económico de este paÃs volverá a mostrarnos los datos reales de paro y nuestra realidad económica, y los brotes verdes se volverán a marchitar. Pero no se preocupen, porque para entonces, estos energúmenos tendrán nuevas tretas para desviar la atención o convencernos de que ellos pueden sacarnos del atolladero. Aunque les cueste un poco más, seguro que encuentran culpables para la crisis económica fuera de sus filas. Quizás saquen una ley para que los niños puedan elegir padres, o alguna chorrada de similar calado social que desvÃe la atención.
Este paÃs nuestro tiene un modelo económico obsoleto, pero tiene gente valiosa y capaz que bien motivada y unida podrÃa hacer de esta región del mundo un buen lugar para vivir, pero claro está, con otros gobernantes que no digan tonterÃas como que van ha cambiar el modelo económico en cuatro dÃas.
Es muy difÃcil cambiar un modelo económico de este paÃs, pero más aun si no se tiene las herramientas adecuadas ni la voluntad real de hacerlo. Si tuviésemos un gobierno serio y con voluntad real de cambiar el modelo económico y perspectiva de futuro, empezarÃa por la educación y mientras esta se consolida aprovecharÃa lo que este paÃs puede producir y que ha sido su sustento desde siempre, la agricultura y la ganaderÃa. Pero claro, eso ya ha dejado de ser progre. Como les van ha decir a estos nuevos ricos que tiene que trabajar en el campo, a estos jóvenes, educados con la televisión basura y la cultura del todo vale que tiene que sudar para sacarse un jornal. Es evidente que ningún gobernarte de los actuales tiene la suficiente casta moral como para poner este tipo de medidas en práctica. Incluso los que dicen que quieren un modelo económico verde. Es lamentable, pero esto no tiene salida.
Alguien dijo alguna vez que la democracia es un insulto a la inteligencia, y no estaba del todo equivocado, porque la calidad de una democracia se determina por la educación de los que votan , y en este paÃs nuestro, parece que nos hemos vuelto todos gilipollas.

Definir al señor RodrÃguez
Definir al señor RodrÃguez Zapatero como el peor presidente de la historia de la democracia española es quedarse muy corto, porque si un hombre se mide por sus acciones, este señor, no merece ni que le llamen señor.
La espantada que dio después de las últimas elecciones al no compadecer en la rueda de prensa para dar explicaciones a sus electores, como era lo esperado, y salir como un auténtico cobarde por la puerta de atrás de Ferraz, son acciones que dicen mucho de este encantador de serpientes; más aun teniendo en cuenta su implicación personal en estas elecciones, cuando dijo que votar al candidato a las europeas era como votarlo a él mismo. Pues bien, ha perdido y no ha dado la cara, durante cuarenta y ocho horas ha estado desaparecido, quizás esperando que la gente olvide las palabras que dijo.