Clemente Polo
24 enero 2009

Se avecinan tiempos duros para la economía española. ¿Cuán duros? Nadie lo sabe con exactitud pero la insólita concurrencia de una severa crisis financiera y una recesión económica augura un período de contracción, primero, y otro de bajo crecimiento, después, más en línea con lo ocurrido en la década negra de la economía española (1976-1985) que en la recesión de 1992-93. Todo apunta a que la purga que necesita la economía es de gran calado y las purgas severas dilatan la recuperación. Así se lo he explicado a mis alumnos de Macroeconomía mientras el Gobierno se negaba a reconocer lo evidente. ¿Por qué soy tan pesimista?
La economía española tiene que eliminar los fuertes desequilibrios financieros y productivos acumulados en la prolongada expansión. Durante una década, las entidades financieras, las empresas no financieras y las familias se endeudaron alegremente y los activos adquiridos valen hoy bastante menos que las deudas contraídas. Su solvencia ha caído en picado y la morosidad sube y subirá bastante más en los próximos trimestres minando la confianza. El BCE y el Gobierno español están inyectando grandes sumas de liquidez, pero no pueden rellenar tantos agujeros como se abrieron. En el ámbito productivo, sólo la deseable dieta de adelgazamiento de la construcción puede enviar a más de un millón de trabajadores al paro, y no será fácil recolocarlos.
También tiene que acomodarse a la importante alteración que ha registrado la división internacional del trabajo y convertido a China, India, Brasil y otros países emergentes en potencias manufactureras de primer orden. Sus efectos sobre nuestro aparato productivo se van a dejar sentir con toda su crudeza durante esta recesión y numerosos sectores –desde los más tradicionales como textiles, confección, calzado y juguetes, hasta otros más modernos, como automóviles y productos electrónicos– se están contrayendo a causa de la incontenible competencia. También estos sectores van a dejar una estela de parados difícil de reciclar y, si la producción de automóviles acabara deslocalizándose, la caída de las exportaciones pondría las cosas todavía más difíciles.
El Gobierno ya no dispone de los dos instrumentos, tipos de interés y cambio, que habitualmente utilizaba para restablecer la competitividad de las empresas y corregir el déficit exterior. El déficit superará el 11% del PIB en 2008 y la perdida de competitividad, que se ha ido acentuando año tras año, afecta tanto a los sectores industriales como al turístico. La depreciación del euro, si continúa, ayudará a mejorar la competitividad de nuestras empresas fuera de la zona euro, pero no tendrá efectos dentro de ella. Las reducciones de tipos del BCE ayudarán a moderar los costes financieros de las empresas, pero no aumentarán su competitividad.
España tampoco va a registrar en el futuro impactos favorables, como le ocurrió al incorporarse a la CEE y al adherirse a la UEM. No habrá una oleada de inversión directa como en 1986, ni tampoco un impacto sobre la demanda como el que produjo la convergencia de tipos de interés entre 1995 y 1998. Además, España va a perder su posición privilegiada como perceptor neto de fondos de la UE. No habrá pues ayudas y sí tal vez deslocalizaciones inducidas por la ampliación de la UE, cuyos socios más recientes y pobres pueden convertirse ahora en destinatarios de las inversiones alemanas o francesas.
Finalmente, las medidas que ha ido adoptando el Gobierno desde septiembre para atajar la crisis financiera no han contemplado el relevo de los gestores de las entidades que han recibido inyecciones de liquidez, ni han eliminado, por tanto, la incertidumbre causada por su falta de liquidez y solvencia. Tampoco el Gobierno ha presentado un paquete coherente de medidas para afrontar y transformar el modelo económico, sustentado en la producción estandarizada, el estímulo de la demanda interna y el empleo no cualificado, por otro basado en el trabajo cualificado, la innovación y la internacionalización de las empresas. La tarea a realizar es complicada, llevará tiempo y, en el escenario más optimista, requerirá convivir con elevados niveles de paro y déficit público durante bastantes años. La recesión será pues profunda y duradera, tanto más cuanto más se aferre el Gobierno a sostener con subvenciones sectores obsoletos y trabajadores parados.

No solo es una crisis económica
La crisis que se está produciendo hoy en todo el mundo no es solo económica, es una crisis de valores y objetivos y como consecuencia ha surgido una clase política que es un reflejo de esta sociedad, sumisa, carente de objetivos y valores.
Comentario sobre el artículo de Clemente Polo
Clemente
estoy bastante de acuerdo con lo que dices, aunque yo añadiría un escenario de deflación (que, si no ocurre en la cesta de la compra, está ocurriendo tanto en activos inmobiliarios -esperemos a que se produzcan transacciones- como en activos financieros). Pienso que, a pesar del cierto deterioro de la economía familiar y general, las entidades de crédito deberían haber sido más moderadas a la hora de endurecer las condiciones de acceso a los préstamos y, por tanto, haber aliviado el racionamiento de crédito que se está produciendo (tanto empresarial como familiar).
Asimismo, creo que la salida a la recesión (larga y severa) será vía precios, es decir, se va a producir un ajuste de precios de bienes y servicios y de salarios significativo. Estos últimos debido a las condiciones del mercado de trabajo. Será entonces cuando los empresarios empiecen a considerar los potencialles beneficios de nuevas inversiones. Por supuesto, tardaremos en volver a ver tasas de crecimiento del PIB en torno al 4% tal y cómo estábamos acostumbrados en años anteriores.
Por último, respecto al papel del Gobierno, creo que debería empezar a canalizar los créditos (posiblemente a través de la nacionalización y ADMINISTRACIÓN de alguna entidad de crédito que presente problemas de solvencia, lo cual incentivaría, por un lado, la creación de depósitos en esa entidad -¿quién no quiere tener sus depósitos garantizados por el Estado?- y, por el otro, la competencia en canalización de préstamos -el resto de entidades querrán participar del negocio flexibilizando sus criterios de concesión) y emplear el gasto público en inversiones productivas a largo plazo: educación, infraestructuras que potencien el turismo,... En fin, que nos esperan unos años difíciles.
Gran artículo y mejor
Gran artículo y mejor pronóstico sobre lo que se acerca a la economía Española. Es de agradecer que, al contrario de como hacen muchos economistas (ó incluso periodistas) analizando el pasado, el Sr.Polo nos de una perspectiva coherente y seguramente cierta de lo que va a ocurrir. Pues pronosticar el futuro no siempre es tan fácil y más aun cuando si no me equivoco, es la primera vez en la historia que surge una crisis financiera de esta manera. Pues lo que ha ocurrido, lo sabemos todos... pero ahora, ¿qué pasará? porque parece evidente que no podemos fiarnos de los pronósticos del gobierno.
Es preocupante como teniendo un déficit de un 10% todavía vamos a ampliarlo más. ¿Pero es que acaso nos van a seguir prestando? En cuanto a las inyecciones de liquidez a los bancos, me parece que lo que pretende el gobierno es que los bancos den más crédito y por tanto haya más movimiento de dinero. Es decir, que el dinero llegue a las famílias. Pero, ¿acaso no utilizan los bancos ese dinero para tapar sus propios agujeros? (o peor aun, para repartirlo en forma de dividendos). Lo digo porque no da la sensación de que los préstamos a las familias aumenten y mucho menos el interbancario que es hasta ahora uno de los problemas desde comienzo de la crisis hace ya más de un año.
Por tanto, estoy de acuerdo que aunque suene algo disparatado, controlar desde la administración alguna entidad de crédito con problemas de solvencia, es sin duda una gran solución. En cuanto a las políticas del gobierno, decir que son 100% populistas. Van dirigidas a calmar a las masas. No recuerdo si lo comenté una vez ya en este blog, pero un profesor mío de bolsa que tuve, siempre decía que el gobierno no hará lo correcto hasta que no haya sangre en las calles. En el 2000, cuano el "corralito" en Argentina el gobierno empezó a tomar medidas buenas a partir del fallecimiento de 7 personas en la calle durante unos altercados.
Por lo que respecta el euro, ¿no se podría devaluar oficialmente por primera vez debido a la crisis? creo recordar que ya hubo una bajada del euro justo cuando empezó y desde entonces se ha mantenido fuerte contra el dollar, pero ahora que estamos tan mal, quizá desde el BCE tendrían que tomar otras medidas a parte del casi prometido descenso de medio punto por Trichet con el cual muchos especuladores de divisas se estaran frotando las manos.
Ha caído este artículo en
Ha caído este artículo en mis manos, quizás os de un poco más de luz sobre esta crisis.
Una depresión es un largo periodo -diez años o más- caracterizado por un bajo nivel de producción, consumo e inversión, con quiebras masivas de empresas, un elevado nivel de paro, un descenso de los precios, y destrucción de la riqueza de las familias. Y para comprender por qué desembocaremos en esta situación por primera vez en nuestra Historia, es necesario entender tres hechos esenciales. El primero, que desde un punto de vista estructural, el crecimiento económico de España ha sido básicamente tercermundista, no nos hemos adaptado en absoluto a la globalización, y hemos perdido el 15% de cuota de mercado en el comercio mundial, del 2,06 en 2003 al 1,74 en 2007. Es decir, un crecimiento basado en el consumo interno sostenido por un incremento masivo de la población -el mayor del mundo desarrollado, consecuencia de la inmigración-, y en el turismo. Y todo ello fuertemente apalancado (multiplicado) por el endeudamiento masivo de familias, empresas y entidades financieras, también el mayor mundial, y un déficit exterior de más de un 11% del PIB -producimos un 11% menos de lo que consumimos- y realizado mediante la explotación masiva de mano de obra barata: casi el 50% de la población ocupada es mileurista.
Simultáneamente, el punto de inflexión, no solo inmobiliario sino del modelo en su conjunto, ocurrido en marzo 2007, ha coincidido con la mayor crisis financiera internacional desde la Gran Depresión, y con el peor Gobierno imaginable, un hatajo de analfabetos funcionales, que ha mantenido una inacción suicida durante más de un año, y como acertadamente se ha resumido en estas mismas páginas, “ni sabían entonces por qué crecíamos, ni saben ahora por qué nos hundimos”, a lo que se añade una oposición cobarde e incapaz, que no ha tenido el cuajo de plantar cara al Gobierno, y ni siquiera ha presentado una alternativa creíble para enfrentarnos a la crisis.
Y el tercer hecho esencial, es un modelo de Estado con un nivel de ineficiencia, despilfarro y corrupción, único en el mundo. Todo multiplicado por 17, cientos de miles de funcionarios haciendo lo mismo -sobran unos dos millones- inventando y controlando 17 normativas diferentes, 17 sistemas informáticos, 17 de todo, y con un mercado fragmentado en 17 parcelas independientes, un desastre para productividad y la eficiencia, y al frente del tinglado cientos, miles, de consejeros, directores generales y toda una patulea de jefes y jefecillos, con coche -hay mas coches oficiales que en EEUU- secretaria y despacho de lujo, un cortejo de indocumentados nombrados a dedo con carné del partido, y con el mayor nivel de corrupción de la Historia de España. Las CCAA consumen el 60% del gasto público, el triple del neto del Estado, 177.000 millones de euros, un 78% del cual es gasto no productivo, frente a un resto de 60.000 para financiar España. En total, un 18% del PIB, donde la mitad aproximadamente, el 9%, es gasto innecesario. Ningún país del planeta podría soportar esta barbarie.
Y estos son los hechos, ahora las cifras. Y aquí tropezamos con una situación insólita en una democracia: unas instituciones del Estado (Banco de España, INE, etc…) al servicio de un partido, que mienten y manipulan masivamente tanto sus cifras como sus previsiones, una irresponsabilidad inaudita que ha llevado a muchas familias y empresas a adoptar decisiones equivocadas y peligrosas. Esto obliga a cualquiera que desee saber la verdad, a estimar sus propias cifras, que es lo que hacen todas las grandes empresas con intereses en nuestro país.
El PIB, estimado a partir de las afiliaciones de la seguridad social y la productividad, y de la variación del consumo de gasóleo automoción cuya correlación es prácticamente total. En el último trimestre de 2008, el PIB ha caído en un 2%, afiliaciones -2,5% y productividad +0,5%. Es decir, aquí y ahora, ¡la economía está cayendo al -8% en tasa anual!, y a un ritmo, que extrapolado a fin 2009, pues no hay razón alguna para vislumbrar un cambio de tendencia, superará el -10%, y eso es una depresión.
Paro. Los datos oficiales de paro registrado son falsos igual que la EPA. A la cifra oficial, hay que sumarle muchos más parados que el Gobierno no computa porque sí, y Rajoy sin decir ni pío. Solo los parados no computados desde febrero 2008, por carecer de “formación suficiente”, ascienden a 350.000, el “efecto Caldera”. Y, finalmente, el paro total, superior al paro registrado por definición, pues no todos los parados están inscritos, y que ha venido siendo un 20% superior al paro registrado. Por tanto, a día de hoy y sumando solo el “efecto Caldera” al paro registrado, el paro total supera los 4 millones, no los 3, 1 millones oficiales. Pero incluso con las cifras oficiales, el ritmo de incremento de paro es de dos millones/año, elevando a tasa anual la cifra del último trimestre, por lo que éste superará los seis millones a final de 2009, y eso es una depresión. En todo caso Zapatero es ya el mayor destructor de empleo de Europa, 13,4% frente a 7,8% la media UE, y lo que ya es el colmo es el paro de menores de 25 años, 16,4% de la UE frente al 29,4% España. Y esto con las cifras falsas del gobierno, ¡imaginen Uds con las verdaderas!
Inflación. Los precios se han derrumbado del 5,3% en julio al 1,5% en diciembre, en parte por el petróleo y las materias primas, pero la causa más importante es el espectacular hundimiento del consumo: la inflación, en que España siempre supera en un punto a la europea, es ahora una décima inferior. Esto sitúa los precios al borde de la deflación, algo infinitamente más grave que la inflación, porque tiene efectos devastadores sobre el empleo, la inversión y la riqueza. Es la otra cara de la depresión.
Desplome inmobiliario. Las viviendas iniciadas están cayendo un 62% y la tendencia se acentuará pues el número de viviendas nuevas a la venta, no es de 800.000 ni de un millón, como falsamente nos cuentan el gobierno y los interesados, sino de 2,5 millones, 1,2 millones de promotoras y 1,3 millones adicionales de particulares que las compraron como inversión, y a esto hay que añadir la vivienda usada. Ello significa que hay viviendas para diez años, y que su precio deberá caer en los próximos meses/años un 30% o 40% adicional para restaurar el equilibrio. Y esto es también una depresión.
Déficit de las Administraciones Públicas. La respuesta de Zapatero ha sido la típicamente socialista, una fuerte expansión del gasto y un incremento brutal de la presión fiscal, particularmente en CCAA y Ayuntamientos, sobre la clase media y los trabajadores, lo que anula cualquier estímulo. Consecuencia de ello, y de la caída vertical de la recaudación será un déficit de la Administraciones Públicas, excluida la Seguridad Social del 6 % en 2008 y del 12% en 2009, con una tendencia clara a empeorar en 2010. Y aunque es cierto que nuestro nivel de deuda pública es inferior a la media europea, esto va a cambiar radicalmente por la disparatada política de gasto y avales al sistema financiero, tanto que el coste de nuestras emisiones están ya 100 puntos básicos por encima de las de Alemania. Todo ello nos deja sin margen de maniobra frente a contingencias futuras. Este nivel de déficits corresponde a una depresión.
Seguridad Social y sistema de pensiones. Esto requiere un análisis aparte, pero en forma resumida y según las estimaciones actuariales más recientes, estarán quebrados en 2014. Y la solución según Solbes y Fdez. Ordóñez: pagar más y cobrar menos, un 30 % menos para empezar a hablar. Este será el gran legado de Zapatero a los jubilados.
Sistema financiero. Esta es hoy la parte más preocupante de la situación porque la crisis crediticia es el problema más grave afectando a nuestro sistema económico a día de hoy, literalmente está destruyendo el tejido productivo del país y la oferta monetaria, entre octubre y diciembre se produjeron más suspensiones de pagos que en todo 2007. El primer gran problema del sistema financiero “más sólido del mundo”, es que el valor de los activos no refleja su valor real, pues al contrario que en EEUU, donde cada trimestre los bancos tienen que valorarlos a precio de mercado, lo que ha provocado el hundimiento de muchos de ellos, aquí el Banco (del Partido Socialista) de España, en un alarde de irresponsabilidad y sectarismo suicida, acepta unos balances de ficción y permite repartir dividendos hasta a la Caja más cutre, aunque más de la mitad del sistema esta técnicamente quebrado. El segundo problema es el enorme endeudamiento exterior, más de 900.000 millones de euros, la cifra más elevada del planeta, donde para evitar la quiebra, estos irresponsables que nos gobiernan han puesto 200.000 millones de euros a disposición de estos insensatos, y además ¡sin la menor obligación de fijar un calendario de repago de la deuda, el apalancamiento se mantiene íntegramente!, ¿pero a qué narices está jugando el Sr. Fernández Ordóñez? Ambos hechos llevan a una crisis crediticia brutal, los 200.000 millones de avales tendrían que haber servido para avalar créditos a familias y empresas, en lugar de ello, son íntegramente para tapar los agujeros del sistema financiero, algo económica y socialmente criminal, pues todas las crisis crediticias sin excepción han terminado en una depresión.
En definitiva, todos estos hechos y cifras, apuntan a que España registrará su primera depresión en los próximos 12/18 meses, a menos que se adopten urgentemente las dos medidas siguientes. La primera dar marcha atrás a la barbarie de Estado Autonómico, y que los fondos así liberados sean empleados en reducir la presión fiscal al objeto de restablecer el poder de compra de familias y empresas. Es decir, justo lo contrario de lo que está haciendo Zapatero, montando una mascarada infame, con todos los presidentes autonómicos poniendo el cazo, para recibir un dinero que España ni tiene ni tendrá, una locura inenarrable, y que al igual que el destino de los 200.000 millones de avales, puede calificarse de social y económicamente criminal, Zapatero va a endeudar a los españoles y a sus hijos, para que el cáncer autonómico siga despilfarrándolo, justo cuando el desempleo crece a un ritmo de 2 millones/año, la Seguridad Social está quebrada, y no hay dinero ya ni para las pensiones ni para los parados, realmente Zapatero y sus secuaces han enloquecido.
La segunda es la crisis crediticia, donde, o los 200.000 millones se destinan a avalar préstamos a familias y PYMES, o la destrucción del consumo y la capacidad productiva del país están aseguradas. La totalidad de los parches económicos del gobierno, y de las propuestas del PP, son absolutamente inútiles, si previamente no se adoptan estas dos medidas. Como el gobierno no va hacerlo, sino todo lo contrario, y la oposición tampoco, no hay mecanismo económico ni fuerza humana, que eviten la depresión. Con los hechos y las cifras en la mano, es imposible llegar a otra conclusión. Una depresión que hará historia, pues reducirá drásticamente la renta disponible de las familias, hundirá nuestro país en el ranking económico mundial, y hará casi imposible el mantenimiento de España como nación.
es de Roberto Centeno
Gran artículo
Mucha razón tiene el sr. Roberto Centeno.
Me quedo con esta frase: " es que el valor de los activos no refleja su valor real, pues al contrario que en EEUU, donde cada trimestre los bancos tienen que valorarlos a precio de mercado, lo que ha provocado el hundimiento de muchos de ellos, aquí el Banco (del Partido Socialista) de España, en un alarde de irresponsabilidad y sectarismo suicida"
Después de leerlo todo y reafirmarme en que no le falta razón, veo cierto aire tal vez derechista en este tema, no me atreveré a decir pepero pero en todo caso no tenemos que olvidar que los más importante para el PSOE es ganar las elecciones y no que España se hunda.
Por cierto, acabo de leer una noticia interesante:
"Las cajas se llevan el 70% del fondo de ayuda del Gobierno"
Fuente: http://www.expansion.com/2009/02/24/empresas/banca/1235476318.html
Miblog: http://sergio1930.blogspot.com