Clemente Polo
4 diciembre 2008

¿Mienten los políticos?
Clemente Polo
El domingo pasado 30 de noviembre participé en la tertulia “El salero” (www.intereconomía.com) de Radio Intereconomía. Casi a su inicio y a propósito de las descalificaciones dirigidas por varios de los compañeros de tertulia contra el Sr. Rodríguez Zapatero –el Presidente, se dijo, miente a todas horas y a todo el mundo-, apunté que si bien estaba de acuerdo en que el Presidente del Gobierno mentía con frecuencia, también creía que lo hacían la mayoría de los políticos profesionales y que mentir era casi una cualidad que caracterizaba a todos ellos. Remaché mi punto de vista afirmando que, estaría encantado de conocer a algún político profesional que no perteneciera a esa tan común especie.
Compartía la tertulia nada menos que con cuatro políticos en activo –el Sr. Carles Llorenç, diputado de CiU en el Parlament de Cataluña, el Sr. Antonio Robles, asimismo diputado de Ciudadanos en el Parlament y el Sr. Luís Alamán y la Sra. Juani Navarrete, ambos regidores del PP en el municipio de Cubelles- y, como no podía ser de otra manera, los cuatro pidieron inmediatamente la palabra para replicarme, con cordialidad, por lo que ellos consideraban una descalificación personal. Todos ellos estuvieron de acuerdo con el Sr. Llorenç, que se manifestó dispuesto a poner su mano en el fuego por la inmensa mayoría de los políticos, gente sufrida y abnegada que, en la mayoría de los casos, no entiende por qué están en política, cuando -éste era al menos su caso- podrían ganarse la vida mucho mejor en el sector privado. El Sr. Robles llegó incluso a acusarme de hacer “generalizaciones graves”, gravedad que, supongo, aludía a que mi afirmación ponía en tela de juicio la honradez de los políticos en su conjunto. De todos ellos, solamente el Sr. Alamán, después de poner de manifiesto su vocación abnegada y compromiso con la verdad –aseguró que dimitiría de regidor antes de mentir a sus conciudadanos-, se atrevió en su intervención a reconocer que los ciudadanos tenían hoy escasas razones para creer en la palabra de los políticos. ¿Por qué será?
Cuando me llegó el turno de réplica, intenté matizar mi afirmación. Naturalmente, reconocí que los políticos en ejercicio no tienen inconveniente en exponer con sinceridad sus puntos de vista cuando ello les favorece. ¡Faltaría más! ¡Incluso el rufián del Sr. Roldán debió en alguna ocasión decir la verdad! Lo malo es que ese hábito tan higiénico suelen practicarlo cuando están en la oposición para sacar a la luz cualquier asunto que puede perjudicar al partido de gobierno. Pero incluso estando en la oposición, los políticos se cuidan muy bien de ocultar y minimizar cualquier cosa que pueda perjudicarles a ellos o a su partido. Eso no demuestra honradez, ni respeto hacia la verdad, mucho menos si se tiene en cuenta que, como está ampliamente constatado, sus actitudes cambian radicalmente en cuanto se sientan en el banco del gobierno.
Complementé este argumento, aclarando que por mentir se entiende decir deliberadamente algo a sabiendas de que no es cierto. Los Sres. Llorenç y Robles habían acusado al Sr. Rodríguez Zapatero de mentir al Sr. Maragall y al pueblo de Cataluña, al haber afirmado en un mitin de una campaña electoral en el otoño de 2003 -cuando, por cierto, el Sr. Rodríguez Zapatero era líder de la oposición y pensaba pasarse otros cuatro años más en esa situación-, que aceptaría el Estatut que aprobaran los catalanes. Luego, ya siendo Presidente, habría incumplido su palabra al modificar el proyecto de Estatut aprobado en el Parlament de Cataluña durante su obligada tramitación en la Comisión Constitucional de las Cortes.
Mantuve y mantengo que no se puede afirmar que el Sr. Rodríguez Zapatero mintiera en esta ocasión. Se le puede acusar de irresponsable, por manifestarse de forma, sin duda, muy imprudente sobre un tema tan delicado y empleando unos términos tan vagos como “aceptaré lo que diga el pueblo de Cataluña”. Cualquier persona razonable admitiría que el compromiso del Sr. Rodríguez Zapatero no excluía que el proyecto de ley aprobado en el Parlament se modificara, como cualquier otra ley, durante su tramitación en las Cortes, donde también, por cierto, están representados los catalanes. Y dije más: que tal vez en este caso no había sido el líder de la oposición quien había engañado al Sr. Maragall en noviembre de 2003, sino el President de la Generalitat el que había engañado al Presidente del Gobierno en 2004 y 2005, al promover la elaboración y aprobación en el Parlament de un proyecto de Estatut desleal y contrario a la Constitución de 1978.
Poco después, se produjo una situación un tanto cómica en la tertulia. Se debatía si hay o no la posibilidad de que los niños puedan cursar la enseñanza primaria en castellano en la escuela pública catalana: el Sr. Robles negaba su existencia y el Sr. Llorenç afirmaba que esa opción existía. El Sr. Robles acusó con vehemencia al Sr. Llorenç de mentir y el Sr. Llorenç hizo lo propio con el Sr. Robles. Consciente de la contradicción en que había incurrido, el Sr. Robles tuvo que admitir que quizás el Sr. Polo no andaba tan descaminado cuando había afirmado que los políticos mienten. Me reafirmo pues en lo dicho en antena: los políticos mienten una vez sí y otra también, cuando tratan temas banales, y cuando abordan cuestiones de gran trascendencia. Y los ciudadanos lo saben, de ahí el descrédito generalizado de que goza la profesión. Tengo la impresión, además, de que los políticos están tan acostumbrados a desvirtuar la realidad y acomodarla a las consignas y los puntos de vista que emanan de las direcciones de sus partidos, que llegan incluso a confundir su parloteo banal con la verdad y el de su adversario con la mentira. Pero como dijo el poeta, “la verdad es lo que es/ y sigue siendo verdad/ aunque se piense al revés”.
Lo ilustraré con otro ejemplo de rabiosa actualidad. Me refiero a la polémica que se ha suscitado en torno a si los Gobiernos del Sr. Aznar supieron y autorizaron la utilización del espacio aéreo español y la realización de escalas en varios aeropuertos españoles a aviones fletados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense que trasladaban ilegalmente a presuntos talibanes y miembros de Al Qaeda desde Afganistán a la base militar de Guantánamo en Cuba. Los documentos publicados prueban que el Sr. Piqué, entonces Ministro de Asuntos Exteriores, fue informado puntualmente por su Secretario de Estado del inicio de los vuelos. Los documentos también revelan que las escalas y los vuelos continuaron a partir de 2004 cuando el Sr. Rodríguez Zapatero sustituyó al Sr. Aznar en la Moncloa tras las elecciones del 14M.
Pues bien, así están las cosas: los máximos responsables políticos del PP en los gobiernos del Sr. Aznar entre 2002 y 2004 guardan silencio y la actual cúpula del partido quiere llevar a la picota al Sr. Moratinos, Ministro de Asuntos Exteriores, por filtrar los documentos a la prensa. El Sr. Moratinos anda a su vez atareadísimo buscando con lupa y linterna en los desvanes del Palacio los documentos publicados y no los encuentra. Los sucesivos Ministros de Defensa en los Gobiernos del Sr. Rodríguez Zapatero –Sres. Bono, Alonso y la Sra. Carme Chacón- y hasta el Presidente tampoco tenían noticia alguna del asunto hasta que se la encontraron en la prensa una melancólica mañana de otoño. Por supuesto, aquí nadie sabe nada: los controladores aéreos de los aeropuertos españoles únicamente detectaron a algunas aves migratorias que se detenían a reponer fuerzas para poder continuar su viaje.
En este caso, como en tantos otros, los ciudadanos sabemos que unos y otros mienten y mienten, no por comprensibles razones de oportunidad y prudencia, sino por inconfesables intereses partidistas. Los Sres. Moratinos, Bono (y sus sucesores el Sr. Alonso y la Sra. Chacón) no son los responsables de haber autorizado inicialmente la utilización de los vuelos de la CIA en aeropuertos militares y civiles españoles, pero comparten una grave responsabilidad en la medida en que la mayoría de los vuelos que hicieron escala en los aeropuertos de Morón, Rota, Palma de Mallorca y Torrejón tuvieron lugar en 2005 y 2006. Todos ellos deberían presentar su dimisión: unos por ignorar, si no ocultar deliberadamente, hechos tan graves a los ciudadanos y, al menos dos de ellos, por haber permitido que se filtraran a la prensa informes clasificados como “muy secretos.”
Resulta patético que en lugar de dedicar todas sus energías a afrontar la grave situación económica actual e investigar las responsabilidades de los gestores de algunas entidades financieras, el Gobierno vaya a crear una comisión de investigación en el Congreso, no, me temo, con la intención de aclarar el origen de la filtración y depurar las responsabilidades correspondientes, sino para ajustar cuentas con el partido de la oposición e intentar frenar con una maniobra de distracción la pérdida de credibilidad del Gobierno en las encuestas, atribuible con toda seguridad a su notoria incapacidad para afrontar con decisión y contundencia la severa recesión y la muy grave crisis financiera que padece nuestra economía.
Una reflexión final. ¿Por qué a pesar de que en bastantes ocasiones acaban siendo atrapados continúan los políticos empeñados en engañarnos? Seguro que la codicia y la ambición, por una parte, y la sensación de impunidad de que gozan quienes ejercen el poder, por otra, juegan un papel decisivo. Se trata, sin duda, de impulsos muy poderosos y tentaciones casi insuperables en los seres humanos que únicamente pueden ser frenadas cuando se establecen contrapoderes efectivos. La mentira acabó con la presidencia del todopoderoso Nixon y a punto estuvo de dar al traste con la presidencia del seductor Clinton. A pesar de esas experiencias, Bush volvió a mentir a los estadounidenses para justificar la invasión de Irak, aduciendo la existencia de informes secretos que demostraban la existencia de armas de destrucción masiva en manos del pérfido tirano Sadam. Todavía hace unos días se atrevía a mentir una vez más, diciendo que había sido un error haberse creído los informes secretos, cuando es él quién había ordenado pergeñarlos.
Pero si esto es así, en los EEUU, un país donde el poder legislativo y judicial gozan de considerable independencia, ¿qué no ocurrirá en nuestra España donde la mentira es un pecado venial, el poder legislativo un apéndice del poder ejecutivo y el poder judicial está también en gran medida controlado por el poder ejecutivo? Nadie quiere arriesgarse a enrollar la alfombra por temor a encontrarse con algunos cadáveres en avanzado estado de putrefacción, como diría el Sr. Boadella. Por eso tenemos, en activo o en un discreto segundo plano, a tantos políticos en cuyo balance figuran el haber quebrado a alguna institución financiera; haber consentido u organizado grupos criminales para combatir con sus mismas armas a los criminales de ETA; haber diseñado tramas ingeniosas para financiar a los partidos con fondos destinados a inversiones públicas multimillonarias; haberse enriquecido con rapidez mucho más allá de lo que sería razonable esperar habida cuenta de los sueldos percibidos en el ejercicio de sus funciones; haber desviado a los partidos fondos sociales europeos destinados a la formación de parados; haber cobrado de manera rutinaria porcentajes en concepto de comisión por adjudicar contratos públicos o recalificar terrenos; haber engañado de la forma mas vil a los familiares de los militares muertos en acto de servicio; haber recibido de empresarios sobres con dinero que nunca quedó registrado en la caja A del partido para regenerar la democracia; haber compartido gobierno con los nacionalistas a los que ahora se persigue con saña cuando ETA mataba más que ahora; haber traspasado a empresarios simpatizantes los gastos de publicidad de una campaña electoral; etc., etc.
Y es que una buena parte de los políticos –como los rufianes de Wall Street que han hundido el sistema financiero y abocado el mundo a una recesión severa- también juegan a corto, y valoran más los beneficios presentes y privados que los beneficios futuros y el interés general de los ciudadanos. Sobre todo, cuando la impunidad del poder ejecutivo
campa a sus anchas por falta de contrapoderes efectivos.

Sí mienten
Sobre si mienten o no los políticos es un asunto a debatir con sociólogos, psicólogos y como no, políticos. No he tenido el placer de estudiar ninguna asignatura que tenga que ver directamente con la política, así que mis argumentos acerca del tema son completamente subjetivos. Pues en mi opinión, las ciencias políticas, más que una ciencia, se trata de un arte. El arte de “engañar”, o si se permite una palabra menos agresiva, manipular a las masas. Me voy a referir a partir de ahora y en todo momento como “masa” al conjunto de ciudadanos que comprenden una mayoría suficientemente decisiva como para motivar las acciones de los demás. Es algo complejo comprenderlo pero sociológicamente tiene una explicación. La masa humana actúa en función de como actúan los demás. Como ya mencionaba Nietzsche en su autocalificada obra maestra; “Así habló Zaratrustra”, La muchedumbre se comporta sometida bajo una moral de rebaño en la cual son pocos los que tienen sus propias ideas y motivaciones, con los riesgos que ésto conlleva para sí mismos. Dicho de otra forma, muchos van a votar por el mero argumento de que, como todos votan, hay que votar. Ó simplemente porque les han amoldado la idea política escondida tras persuasivas y subliminales palabras. Pero vayamos por partes.
En economía todos sabemos lo que ocurrirá si bajamos (subimos) los tipos de interés. Es una reacción lógica provocada por una acción. La rigurosidad es matemática y está contrastada en modelos macroeconómicos. Puede resultar asombroso el descubrir como la masa humana va actuar de una manera determinada ante unas perspectivas económicas. La diferencia en este punto con la política en mi opinión, es que en su conjunto, no podemos predecir cómo va a actuar la sociedad ideológicamente. O mejor dicho, no sabemos o no conocemos cómo manipular a la masa. Han pasado casi 100 años desde que Lerroux se concentrara en las plazas y gritara a los cuatro vientos: “Levantadles el velo a las monjas y acabad con la casa del Señor!” Mientras, los miles de trabajadores que escuchaban sus elocuentes discursos, no dudaban en correr a quemar iglesias. Las conclusiones que saco acerca de todo lo que he podido observar a lo largo de estos últimos años es que, en política, como ocurre en economía, hay también unas maneras de conseguir que la gente actúe de una determinada manera. Aunque estos modales, no son ni tan directos, ni tan representativos gráficamente como los económicos.
Todo empieza por ganar las elecciones. Con este tema, voy a explicar seguidamente unos cuantos ejemplos que demuestran cómo algunas familias se comportan de manera irracional desde el punto de vista económico pero muy racional desde su punto de vista subjetivo. En primer lugar, el famoso y tierno “Hi dady” de la hija de Obama en un evento de la campaña electoral, le hizo ganar miles de votos. Ya no comento el tema de Sarkozy con Carla Bruni... Pueden parecer absurdos, pero metería la mano en el fuego a que estos pequeños detalles, más aun en España, marcan a la hora de decidir el voto del indeciso, ese ciudadano de ideología centrista que no sabe si votar al PP o al PSOE. ¿Soy el único que me he dado cuenta de que Zapatero camina con los hombros hacia atrás y siempre con una sonrisa de oreja a oreja? A eso algunos le llaman, “talante”. Pues el talante de las narices ha podido provocar que más de diez mil personas le voten. ¿A quién le importa que Zapatero vaya a bajar o subir los impuestos? ¿De verdad alguien le vota por eso? No lo pongo en duda, pero también habrán muchos que le votarán porque le vean como un líder, como un tipo en el que se puede confiar. Mientras tanto Rajoy, todo lo contrario, parece indeciso, inseguro, nervioso... lo de tirar los documentos al suelo durante el debate electoral fue la gota que colmó él vaso.
Una vez se han ganado las elecciones, toca más de lo mismo. No puedo antes seguir sin mencionar al amigo Pizarro. Ese que, unos meses antes de debatir contra Solbes por televisión, viajó creo que fue a Génova a que le enseñaran un curso intensivo de macroeconomía durante 2 meses. Está claro que el PP pretendía ganar votos haciendo creer de nuevo a los ciudadanos que el hecho de que se hubiera puesto cabezón con Endesa al no vender ante la OPA, (provocando la gran subida de las acciones como todos sabemos) , nos hiciera pensar que es un hombre con carácter, que no iba a tener miedo de tomar medidas económicas para el país y que al igual que con su empresa, iban a resultar acertadas. ¿Se puede ser más incongruente? Los economistas sabemos la diferencia que hay entre la microeconomía y la macroeconomía, y que no es lo mismo tomar decisiones en una gran empresa que para un país entero. Pero “la gente” la masa humana no. Sólo reciben el mensaje que los políticos quieren que reciban. Es algo tan absurdo como pensar; Pizarro se ha llevado 12 millones de euros de su empresa, luego, España también se llevará mucho dinero si gana el PP. Es absurdo, cierto, pero es lo que piensa la masa humana. Y si esta masa humana está indecisa entre votar más al PP que al PSOE, el mensaje cala todavía más profundo. Todos sabemos que si el PP hubiera ganado la elecciones, las decisiones que Pizarro hubiera tomado como ministro de economía hubieran sido igual de malas que las de Solbes, más que nada porque ambos no son más que dos títeres protegidos por economistas profesionales de verdad que trabajan detrás, personas anónimas que sí saben lo que conviene hacer. Otra cosa es que lo hagan. Éstos economistas, en mi opinión, realizan un informe acerca de la situación económica del país y este correcto informe lo trasladan a Pedro Solbes, Zapatero, etc... y entre todos los políticos, deciden lo que es correcto decir o no decir... hacer o no hacer...
¿Qué ocurre cuando hay huelga general? Prácticamente la producción durante un día se debería congelar. Ganar las elecciones y éstos detalles, entre otras cosas, es lo que más preocupa a cualquier gobierno. ¿Mienten por tanto los políticos? De nuevo pondré un ejemplo. No acostumbro a ver los debates acerca de la situación del estado pero recuerdo como Zapatero, orgulloso, reconocía que el PIB crecía a un ritmo de un 3%. Aproximadamente un 2% de éste crecimiento del PIB es debido a la ocupación (inmigrantes). Empleados mayoritariamente en la construcción. Mientras, un 1% tan sólo es gracias a productividad. Esperé a que Zapatero explicara como los inmigrantes habían tirado del carro del PIB Español y cómo el modelo se acabaría en pocos años debido a la fecha de caducidad de éste sistema de explotación del suelo conllevando así un incremento de los precios y no de la productividad. Bueno pues aun sigo esperando. ¿Alguien piensa que Zapatero no lo sabía? ¿De verdad alguien puede creer que Solbes no sabía hace unos meses que las cosas iban a ir tan mal? Yo creo que lo sabían todo. Pero un político (y más cuando está en el poder). No puede jamás salir ante una cámara y explicar todo realmente como es. Porque empezarán a haber manifestaciones. Porque podrían conllevar a una huelga general (o sectorial, como ya ocurrió hace poco con los camioneros). Porque la oposición espera con el cuchillo entre los dientes para aprovecharse del mínimo error. Porque podrían perder las próximas elecciones. Pero en definitiva ¿Estaba mintiendo Zapatero?
No voy a extenderme más, claro que los políticos mienten. Resumiendo: opino que los políticos sí mienten y lo hacen con el fin de manipular a los ciudadanos, para que se comporten cívicamente, para reducir el número de radicales. Porque de lo contrario, si la situación no estuviera manipulada, el número de altercados y de manifestaciones, sería el pan de cada día provocando un empeoramiento del sistema. (En algunos países de América Latina ha ocurrido durante los últimos años).
En cuanto al concepto de mentira, bien definido por el Sr. Polo como “por mentir se entiende decir deliberadamente algo a sabiendas de que no es cierto”, como ya he comentado anteriormente, en mi opinión en ocasiones mienten, en otras ocasiones dicen medias verdades, otras veces ocultan la verdad... según la conveniencia. Por cierto, ¿de donde ha salido ahora esta noticia de los vuelos? Llámenme mal pensado, ¿no será para desviar un poco la atención de la crisis? Por cierto, opino que no van a hacer nada. Lo más seguro y conservador es dejarnos llevar por la Unión Europea como hemos hecho desde el 2000. Opino que eso es lo que se le pasa por la cabeza al actual gobierno. De lo que digan, es que me parece absurdo darles bola. No creo que nada de lo que digan los políticos vaya dirigido a prestigiosos catedráticos economistas como el Sr.Polo. Todo lo que dicen va enfocado a la prensa, que para eso están ahí los periodistas, ignorantes, cuyos conocimientos de economía son los mismos que los míos acerca de la reproducción del mejillón en época estival. Aun recuerdo como indignado uno de los mejores profesores que he tenido en estos 2 años, el Sr. Oliver, nos comentaba en clase como un periodista le había hecho unas preguntas absurdas en una entrevista en la radio acerca de si era malo que vinieran inmigrantes porque nos quitaban el trabajo o algo así. En fin, no recuerdo las preguntas exactamente, pero desdeluego merecía la pena reír por no llorar. El periodista le preguntaba barbaridades, y el profesor creo recordar que le impartió una breve lección económica en directo. Por desgracia no recuerdo la pregunta pero lo que quiero explicar es que la masa humana, de economía no entiende mucho. La especial verborrea y lingüística del Sr.Zapatero junto a su claro lenguaje no verbal (moviendo la caja de zapatos con las manos como dicen algunos) conlleva que provoque credibilidad, a pesar de todo... Y ahí está la prensa... esperando frotándose las manos para exagerar todavía más cualquier movimiento político.
En conclusión, opino que los sinvergüenzas que han quebrado Wall Street más que unos sinvergüenzas son unas personas espabiladas, lístas (no confundir con inteligentes) que han logrado aprovecharse del sistema para lucrarse. Me parece un tanto exagerado compararlos con los políticos pero, en definitiva, y como dice mi padre; Hijo, sólo hay dos formas de hacerse rico; o inventas algo o robas. (Los amigos de las suprime han hecho las 2 cosas, hay que reconocerles el mérito).
PD: También me gustaría hacer hincapié en el factor suerte. Pues en ocasiones lo más desesperante es sentir la impotencia de ver como personajes cuya inteligencia o preparación para desempeñar un cargo cuyos ingresos son mayores a los nuestros, nos provoca cierta envidia humana (que no sana) que nos hace sentirnos algo frustrados. Pero opino que las cosas hay que tomárselas con sentido del humor, reconociendo que, la vida no deja de ser una lotería y que aunque algunos dicen que justificar la mala suerte en los resultados es de mal perdedor, yo opino que es una excusa tan digna como real. ¿Qué tiene el señor Botín que no tenga cualquier profesor mío de universidad? A parte de unos años más, tener más dinero, etc, ¿eso es todo? Este tipo ha tenido suerte. Como la tuvo Pizarro. Y como la tuve yo cuando me enchufaron a trabajar en La Caixa durante el pasado verano. Fui a un curso de atención al cliente donde a modo de Casting, contratarían al mejor preparado de todos los que fuimos. Me presenté allí junto a unos 30 compañeros más. La mayoría, mayores que yo. Todos sin excepción sabían inglés, catalán y castellano, además de que muchos ya tenían la carrera terminada y yo apenas estoy empezando. La diferencia; un familiar mío me iba a enchufar, pero tenía que entrar por los métodos legales, tras hacer el test. Pues bien, las risas que me eché alardeando con alevosía ante mis compañeros que no se molestaran en hacer el test porque me iban a coger a mí. Fuimos a comer a juntos por Barcelona, conocí a 5 compañeros, entre ellos, un alemán. El caso del Alemán me llamó la atención. Me estuvo explicando que en Alemania son bilingües, hablan Inglés y Alemán. Pero lo que más me impactó es que me lo contó en Castellano. Quiero reconocer que me sentí una hormiguita al lado de todos ellos. Estaban mucho mejor preparados que yo. Se habían memorizado todos los productos financieros de La Caixa uno por uno, se sabían todas las tarjetas... que si Visa Oro, que si débito, que si el Activo de un banco son sus depósitos, etc, etc... mientras comíamos juntos en un Pans & Company... una hora antes del examen, me miraban incrédulos, sin creer lo que les dije... ¿Sergio por qué no estudias? ¿te lo sabes todo ya? Y yo les decía que no, que no me hacía falta, que me iban a coger por enchufe... Nadie se quejó (aunque lo hubieran hecho no hubieran conseguido nada). Una hora más tarde me asusté de ver un examen tipo test con 30 preguntas cuyas respuestas desconocía. Respondí al tuntún y acabé en 5 minutos. Salí tras despedirme de mis compañeros mientras éstos se decían las respuestas para ver si lo habían hecho bien. Al cabo de 3 días me llamaron por teléfono para contratarme. Lástima que el familiar que me enchufó no fuera Botín... lo más gracioso es que coincido pocos meses después por la universidad con un par de compañeros del curso y les comento mi experiencia a la vez que me frustro mientras les oigo quejarse de como han buscado trabajo durante todo el verano y no han encontrado nada. ¡Y eso que están mucho mejor preparados que yo! Factor suerte. Como tampoco dudo que el Sr. Polo tenga muchos más conocimientos de Macroeconomía que el Sr. Krugman. La única diferencia es que el Krugman tiene el Nobel por la gracia de EEUU y el Sr. Polo no. También decir que estuve arrastrándome durante el mes de junio hasta julio llamando a todos los bancos donde únicamente encontraba portazos. Fue cuando me dirigí a Bankinter, donde me ofrecían 400€ brutos mensuales cuando ví claro que tenía que buscarme enchufe. Pues allí conocí a una chica que me confirmó cobrar 1200€ gracias a que su padre trabajaba allí. Decidí no apuntarme al convenio entre la universidad y Bankinter ya que sólo contrataban a través de prácticas y no me salía a cuenta ya que prácticamente entre gasolina y comidas casi tenía que pagar por trabajar. Así que tras la bronca de mis padres por no encontrar trabajo, les justifiqué que la única manera era mediante enchufe. Unas semanas más tarde conseguí que me metieran en LaCaixa. Tengo que reconocer también que fue una experiencia dura el ver cómo mucha gente acudía dubitativamente sobre los días 20 y 30 de cada mes a pedirme entre 20 y 50€ sobre un saldo total de unos 100. Mientras tanto la directora me consta que tenía media docena de vehículos. (Doy fe de haberle visto al menos con un Audi negro, un Chrysler todoterreno y un BMW).
Querido
Querido comentarista:
Quería hacerle una puntualización importante. El Sr. Krugman tiene el Nobel porque es uno de los economistas con más prestigio e influencia en todo el mundo, no porque sea estadounidense o esté "enchufado".
Gracias por su lectura y sus comentarios.
Clemente Polo
Políticos inmorales
Sin duda los políticos actuales son unos profesionales de la mentira y el desimulo.
Ya sabeis aquello de que del 'político bueno' y 'el malo'; todos mienten, pero éste se cree sus propias mentiras.
En un artículo ya denunciaba algo parecido a lo que señala el señor Clemente Polo: 'Políticos inmorales'
http://www.alternativaciudadana.es/index.php?option=com_content&task=vie...
Yo he encontrado un
Yo he encontrado un político que no miente, es Rosa Diez y tambien un partido donde sus intereses personales no están por encima de los de los ciudadanos a los que se supone que tienen que representar, es UPyD.
Solo con nuestro voto es posible cambiar que el PP y el PSOE se sigan pasando la pelota como le plazca y que puedan actuar como le plazca sin consecuencias
Saludos