El PSC contra el derecho a la educación en castellano

Clemente Polo
01 febrero 2008 Clemente Polo
El pasado viernes 1 de febrero, el Sr. Montilla fue entrevistado en Radio Nacional de España. Preguntado acerca de la difusa promesa hecha por el Sr Rajoy en una reciente visita a Barcelona –si soy Presidente, los españoles tendrán la posibilidad de elegir en todas las CCAA donde hay más de una lengua oficial, la lengua en la que se educan a sus hijos-, el Sr. Montilla respondió con una evasiva vergonzosa: hay enemigos de Cataluña, como el PP, que para obtener votos fuera de España se dedican a envenenar las relaciones de Cataluña y España con temas, como el de la lengua cuando en Cataluña no hay ningún conflicto lingüístico.

Como a pesar de los innumerables intentos no logré expresar mi opinión, he redactado esta nota porque como español que resido en Cataluña y como contribuyente que pago y sufro los servicios públicos que recibo, sentí indignación cuando escuché las afirmaciones anteriores de labios del Sr. Montilla, calcadas de las expresadas hace unos días por el Sr. Iceta, portavoz del PSC en el Parlament, y las manifestadas por el Sr. Ernest Maragall, Conseller de Educación de la Generalitat, unas horas antes en una entrevista en TV3. En términos generales, la posición del PSC -como la de todos los partidos nacionalistas catalanes- se sustancia en la afirmación de que cualquier persona, asociación o partido que cuestione la inmersión lingüística que se practica en la escuela pública catalana es un enemigo de Cataluña y busca envenenar las relaciones entre Cataluña y España, creando problemas donde no existen.

¿Cómo puede el Sr. Montilla que comparte responsabilidades de gobierno con su inefable Vicepresident Josep Lluís atreverse a acusar a nadie de envenenar las relaciones entre España y Cataluña? Hay buenas razones para sostener exactamente la posición contraria, a saber, que la mayoría de los partidarios de la inmersión lingüística en Cataluña, entre los que se cuentan los principales líderes del PSC, CiU, ERC e ICV-EUiA, son enemigos declarados de España y buscan envenenar las relaciones entre los catalanes y el resto de españoles

Basta con escuchar a los principales líderes catalanistas –desde Pujol padre a Pujol hijo, desde el aleatorio Maragall hasta el dicharachero Josep Lluís-, para convencerse de que han sido los nacionalistas los que durante décadas se han dedicado, con devoción casi religiosa a resaltar las diferencias existentes -¡y las inexistentes!- entre Cataluña y el resto de España, a alardear públicamente de que no son españoles, a convocar o asistir a manifestaciones para reclamar la independencia de Cataluña y a declarar una y otra vez que no cesarán de envenenar las relaciones hasta conseguir ese objetivo.

Calificar como enemigo de Cataluña a quién defiende los derechos fundamentales de los ciudadanos en materia educativa, proporciona una idea del avanzado estado de descomposición neurobiológica e ideológica que aqueja a los principales líderes del PSC. ¿Cómo, en otro caso, me pregunto, no pueden ver que la inmersión lingüística impuesta por el nacionalismo catalán es una aberración política sólo comparable a la vivida bajo la dictadura franquista, cuando a los ciudadanos residentes en Cataluña se les imponía la inmersión lingüística en castellano? ¿Cómo no pueden darse cuenta de que un ciudadano que vive en Cataluña es, en primer lugar, un español, y en segundo lugar, un ciudadano que paga impuestos y tiene derecho a exigir que sus hijos sean educados en cualquiera de los dos idiomas oficiales reconocidos en la CA de Cataluña? Y si los líderes del PSC no pueden ver lo evidente, ni darse cuenta de la aberrante política lingüística seguida por la Generalitat desde hace ya casi tres décadas, habremos de convenir que están infectados también por el virus nacionalista y que no hay diferencias importantes entre ellos y Pujol, Maragall o Carod-Rovira.

Ningún ciudadano que considere que el sistema educativo debe permitir a los padres elegir el idioma en que sus hijos son educados, ningún ciudadano que piense que es ilógico que en una CA de España se puedan cursar estudios en japonés o inglés pero no en castellano, la lengua oficial del Estado, puede otorgar su voto al PSC en las próximas elecciones generales del 9 de marzo. Y, no nos dejemos engañar por falsas promesas, ni cantos de sirena. Cuando los dirigentes del PSC nos digan que van a trabajar duro para mejorar la calidad de la escuela pública catalana, recordemos que el Sr. Montilla lleva a sus hijos al Colegio Alemán donde cursan sus estudios en alemán y donde nosotros no tenemos opción de llevar a nuestros hijos. Y cuando nos pretendan hipnotizar con el atractivo discurso del ex-Presidente del Gobierno de España Felipe González, recordemos que el PSC y el PSOE son dos partidos distintos y que el gracejo del Sr. González no va a permitirnos elegir el idioma en que educamos a nuestros hijos en Cataluña.