¡Viva la tuneladora de Hospitalet!

Clemente Polo
30 enero 2008 cLEMENTE POLO
Al hilo de los serias dificultades causadas por las obras del AVE en las proximidades de Barcelona, publicaba el diario El País en su edición del pasado 15 de noviembre una entrevista con el Sr. Corbacho, Presidente de la Diputación Provincial de Barcelona a tiempo completo (144.000€ anuales), alcalde de Hospitalet de Llobregat a tiempo parcial (18.000€ anuales en dietas) y miembro de la Comisión Ejecutiva del Partit dels Socialistes de Catalunya (¿?), en la que, entre otras cosas, reclamaba para la Generalitat y su propio Ayuntamiento competencias compartidas en la excavación de túneles dentro de la demarcación territorial de su municipio.
Perdida entre las toneladas de información diaria, apenas han llamado la atención estas asombrosas declaraciones del Presidente de la Diputación de Barcelona y alcalde de Hospitalet, ejemplo vivo de hasta qué punto la clase política catalana ha perdido los papeles y demanda intervenir en cualquier asunto que se ponga a tiro, incluida cualquier iniciativa gubernamental, empresarial, artística o técnica, con la intención, uno no sabe bien, si de dejar su inmortal impronta, aportar sus conocimientos o simplemente poner la mano por si cae algo.
Lo que se colige en síntesis de la entrevista es que los socavones y hundimientos, las grietas y las graves interrupciones de los servicios ferroviarios que se han producido en los últimos meses podrían haberse evitado si el Ministerio de Fomento, un organismo con sede Madrid que desconoce la idiosincrasia del subsuelo de El Prat y Hospitalet, hubiera compartido sus competencias con la Consellería de Política Territorial y el Ayuntamiento de Hospitalet.
Puestos a buscar explicaciones a las declaraciones del Sr. Corbacho, he hecho algunas averiguaciones y estos son los resultados de mis pesquisas. Primero, la Consellería de Política Territorial de la Generalitat, en contrate con el Ministerio de Fomento, ha demostrado en los últimos años una solvencia técnica inigualable en la dirección de proyectos de excavaciones en zonas urbanas (¡Ay, Carmel(a)! ¡Ay, Carmel(a)!) y tendido de vías de alta velocidad (Vic-Girona, Tarragona-Barcelona, Sabadell-Pza. de Cataluña, etc.) en Cataluña. Segundo, el Ayuntamiento de Hospitalet dispone de una modernísima tuneladora que podría haber evitado la mayoría de los estropicios cometidos por utilizar una tecnología obsoleta. No cabe ninguna duda: todo habría ido mejor de haber contado el Ministerio con la tecnología y experiencia local.
¡Que nadie pues ose achacar los pasados o futuros problemas ocasionados por las obras del AVE en su aproximación a Barcelona al empeño de los políticos catalanes en desviar su trazado hasta el aeropuerto de El Prat, llevar el tren hasta la misma estación de Sants donde converge prácticamente todo el tráfico ferroviario de las líneas de cercanías, regionales y larga distancia de Cataluña, u obligar a que cruce Barcelona perforando el subsuelo de la ciudad con el fin de remodelar el barrio de la Sagrera! La culpa de todos los desaguisados ocurridos y los que puedan acaecer en el futuro hay que atribuírsela en exclusiva al Ministerio de Fomento por no contar con la tuneladora de Hospitalet y la experiencia de los técnicos de la Conselleria de Política Territorial de la Generalitat de Cataluña.